Para un gato no hay nada más importante que encontrar un lugar acogedor y confortable que sea perfecto para una siesta. La mayoría de las veces, están tan cómodos en su pequeño rincón de la habitación o en el sofá, pero otras veces tienen que improvisar.

Cuando se trata de la siesta, un gato y un perro aparentemente pueden dejar a un lado sus diferencias y se unen. Al igual que necesitamos nuestras almohadas mullidas, los gatos necesitan un perro mullido.

Cuando los gatos duermen en perros, el resultado es sorprendente…

1. Jenga tierno

2. No mover al perro. ¡No despierte el gato!